Millones de Italianos miraron petrificados a los resultados de las elecciones de Abril. Las sólas tres palabras que bullían en sus mentes eran: “porqué”, “cómo” y “qué”.

¿Porqué lo han votado? ¿Cómo puede ser posible? ¿Qué pasa en este país?

Buenas preguntas.

Es muy difícil explicar porque la coalición del PDL (Silvio Berlusconi) ha sido votada otra vez, a parte el nuevo nombre esta coalición no tiene nada de nuevo de ofrecer al país.

Ya ha estado probado en los años pasados, no una pero dos veces.

Italia tiene un Primer Ministro que orgullosamente hace gestos groseros, que cortesemente llama “kapo” a un parlamentario europeo, que dice que no pagar las tasas está bien o que afirma que el dictador Benito Mussolini nunca mató a alguien, envió la gente solo en vacaciones. ¿Vacaciones? Seguramente los historiadores han tomado nota de esto, como aquella vez que descubrió que durante la Cina de Mao los bebes eran hervidos para fertilizar los campos. Está claro que el tío es un grande amante de los scoop históricos.

Berlusconi puede controlar, siendo el propietario, importantes periódicos, magazines y la televisión (como propietario de uno de los dos principales networks, Mediaset, y como jefe del Gobierno que controla el otro network principal, RAI); durante su pasado gobierno destruyó y reconstruyó leyes solo para resolver sus problemas de justicia y los de sus amigos y recientemente llamó héroe a un mafioso. Y mencionamos solamente que este hombre continua a compararse a Jesús Cristo (“Soy el Jesús Cristo de la política, soy una víctima paciente, me sacrifico para todo el mundo”) o a Napoleone (“Sólo Napoleone hizo más de lo que yo he hecho. Pero yo soy indiscutiblemente más alto”). Indiscutiblemente su problema no es la falta de autoestima.

Estos son solo una pequeña parte de sus méritos y sus calidades.

¿Entonces cómo puede ser que los electores han elegido este tipo de hombre para gobernar el país nuevamente? Después de catorce años de él en la escena política, después que ha gobernado la nación dos veces, la sola posible respuesta es que la mayoría de los italianos se siente completamente representado por lo que este hombre hace, dice y piensa. Significa que Italia ama mirar al pasado en lugar de cambiar, de mirar adelante, al futuro, a la innovación. Este es un país que quiere corrupción, ilegalidad y política como “yo doy a ti y tu das a mi”. Los vínculos con todo esto son demasiado fuertes y, como nos han mostrado las urnas, la mayoría de la gente no quiere troncharlos.

Así, pequeña parte de Italia sana, Europa y mundo preparaos, comprad los popcorn y sentaos, porque el show está para empezar, le Cirque ha vuelto. Du Soleil? No, de Arcor’. Disfrutad.